En Panadero Desconocido
Crónicas de un OverFlander dominguero
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Puerto de Piedrafita

A por pan cerca de casa · ruta 2

Puerto de Piedrafita

15 Km30 min

Crónica del día

Esta es la crónica de una ruta que me encanta y que nos lleva desde las tierras de León hasta el límite mismo con Asturias.

En esta ocasión la hice con mi buen amigo Alfonso. Salimos desde Cármenes, en León, con el objetivo de llegar a lo más alto del puerto de Piedrafita, a unos 1683 metros de altitud.

Esta ruta es muy especial para mí porque la he disfrutado de mil maneras: con mis hijos en bici, en 4x4, en quad y hasta con mi primera moto de 125 cuando estaba empezando. La verdad es que no es un puerto difícil si tienes un mínimo de experiencia offroad, pero si vas con una moto grande y no eres un experto (como yo), hay que ir con un poco de ojo en ciertos puntos.

Aquí os dejo los detalles del viaje para que os animéis:

El inicio: El asfalto se termina en el pueblo de Piedrafita La Mediana. Justo al empezar la pista veréis un cierre ganadero; es importantísimo dejarlo cerrado tal cual lo encontréis para llevarnos bien con los ganaderos de la zona.

Pura historia: Mientras subes, te cruzas con unos hitos kilométricos de piedra tallados que son una reliquia. Son el recuerdo de un proyecto de carretera que se quedó a medias por la Guerra Civil. De hecho, visitamos un búnker que está muy bien conservado y que sirvió de barrera durante el conflicto.

El momento 'apretar el culo': Casi todo el camino es como una autopista de tierra, pero en el kilómetro 4.7 la cosa se pone interesante. Hubo un derrumbe y hay que tomar un atajo cuesta arriba con piedras grandes y barro. Mi consejo aquí es sencillo: 'apretar el culo, acelerar y tirar para adelante'. ¡La intuición y un poco de gas lo solucionan todo!.

Vistas y relax: Por el camino vas viendo el nacimiento del río Torío y alguna que otra cascada. Al llegar a la cima, las vistas de León y Asturias son, sencillamente, extraordinarias.

Un detalle curioso es que, aunque nosotros íbamos en moto, esta ruta la pisaron ya los romanos. De hecho, si queréis bajar desde la cima hacia el lado asturiano (hacia Casomera), la pista se convierte en calzada romana y ahí ya toca seguir en bicicleta, en burro o a patita, porque con la moto no se puede seguir.

En resumen, es una ruta con historia, un poco de adrenalina y unos paisajes increíbles.

Por supuesto, acabé comprando el pan —en mi caso eso es innegociable—. Ya sabéis que es mi excusa, y no hay vuelta a casa sin él.

Esta vez la parada fue en un clásico motero: Triple M Taberna Burguer, justo antes de llegar a Villamanín.

Al final, el pan era lo de menos.

Y así...

¡Otro puñado de buenos recuerdos para la saca!

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