
A por pan cerca de casa · ruta 5
Ruta hacia la Nalona
Hay lugares cuya importancia no se mide por su tamaño, sino por todo lo que nace de ellos. La fuente de la Nalona es uno de esos rincones. Hasta ella me llevó una ruta ascendiendo al puerto de Tarna en un cambiante día de mayo de 2025, de esos tan asturianos en los que el sol y la lluvia se alternan sin previo aviso. El asfalto pasaba de seco a mojado en apenas unos metros, obligándome a conducir con calma y recordándome que, en la montaña, la carretera siempre tiene la última palabra.
Al llegar a la fuente cuesta creer que un modesto manantial sea el origen del río más largo y caudaloso de Asturias. Sin embargo, allí nace el Nalón, un río que ha modelado paisajes, regado valles y acompañado durante siglos la historia de nuestra tierra. Sus aguas fueron esenciales para el desarrollo de las cuencas mineras y de la industria asturiana, convirtiéndose en una auténtica arteria que llevó vida, trabajo y progreso desde la montaña hasta su desembocadura en el Cantábrico.
Resulta fascinante pensar que un curso fluvial capaz de recorrer más de 150 kilómetros y marcar el devenir de toda una región comienza de una forma tan discreta.
Después la carretera siguió escribiendo el día. El columpio de Riaño apareció en el camino y, casi sin darnos cuenta, terminamos en Potes. El pan llegó un poco frío a casa, pero esa será otra historia. Hoy el protagonista era el Nalón, un río que nace en silencio y acaba contando buena parte de la historia de Asturias.
Y así... ¡Otro puñado de buenos recuerdos para la saca!
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